A la hora de adquirir una vivienda de segunda mano, es aconsejable realizar una serie de comprobaciones y llevar a cabo una serie de pautas, para evitarnos disgustos y que la compra sea totalmente satisfactoria, tanto a corto como a largo plazo.
Es necesario comprobar la antigüedad del edificio y su estado físico o de conservación: Estructura reforzada, rehabilitada, etc. Debemos tener mucho cuidado con los problemas de conservación del edificio.
Compruebe que la vivienda está al corriente de las cuotas de la comunidad de propietarios y del Impuesto de Bienes Inmuebles. Incluso, mire que no esté sujeta a arrendamientos o alquileres. Este aspecto es muy importante, pues estas obligaciones pasan al comprador si antes de la firma no se resuelven.
Puede comprobar la situación de cargas de la vivienda solicitando una nota simple al Registro de la Propiedad. Si existieran cargas, debe exigir que el vendedor las cancele previamente.
De todas formas, si vas a financiar la compra con un préstamo hipotecario, la entidad bancaria ya se encarga de realizar esta verificación, así como todos los trámites necesarios para la firma.
Revisa el estado de conservación del piso que vas a adquirir. Ventanas, puertas, instalación eléctrica, etc. Es muy importante saber si va a ser necesario realizar alguna reparación y el coste de la misma antes de negociar el precio de la compra.
Infórmese si la comunidad de vecinos tiene prevista realizar obras de mejora o alguna reparación importante después de la fecha de la firma. Los nuevos propietarios deberán hacer frente a este gasto. Y piense que eso puede incrementar los gastos.
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